Laptops, equipo, herramienta, mobiliario. Los activos fijos aparecen en la contabilidad como un número, pero en la realidad se mueven entre áreas, se prestan y se pierden. Cuando llega la auditoría, reconciliar lo contable con lo físico es una pesadilla. Ode convierte ese registro en algo vivo y verificable.
Cada activo, con etiqueta y custodio
Cada activo existe en Ode con su etiqueta RFID, su categoría, su ubicación, su custodio y su condición. Saber quién tiene qué, dónde y en qué estado deja de depender de una hoja de cálculo desactualizada.

El alta amarra finanzas con lo físico
Al registrar un activo, Ode une el mundo contable con el físico: ID financiero, costo de compra, fecha de capitalización y proveedor, junto con la etiqueta RFID y el número de serie del equipo real. El mismo activo, una sola verdad.

La auditoría deja de ser una pesadilla
Un inventario físico de activos que antes tomaba días, con RFID toma minutos: se barre el área y cada activo responde. Ode marca los que no aparecen y los que cambiaron de lugar o custodio — la conciliación se vuelve una verificación, no una investigación.
Por dónde empezar
Por un área o una categoría: etiquetamos los activos, cargamos el registro y hacemos el primer barrido — que casi siempre sorprende. Con la exactitud medida, escalar es una decisión de negocio.