Una operación de distribución de alimentos mueve miles de canastas al día entre un centro logístico y sus tiendas. Dos costos silenciosos crecen ahí: las canastas retornables que no regresan, y el producto que llega vencido o se vence en bodega. Ode, nuestra plataforma de control, ataca ambos con la misma captura RFID.
Cada canasta es una unidad con identidad
Cada canasta lleva una etiqueta RFID y existe en Ode como una unidad rastreada: su estado (disponible, almacenada, cargada, en despacho), su ubicación con código de zona y su última lectura. No es «un lote de canastas»: es esta canasta, ahora, aquí.

El producto lleva su caducidad pegada
Al llenar una canasta, Ode le amarra su contenido: producto, cantidad, fecha de producción y fecha de caducidad. El monitor de vida útil ordena todo por días restantes y marca lo crítico — así se despacha primero lo que primero vence, y nada se vence olvidado en una esquina.

El despacho se valida solo — y la canasta vacía también se cuenta
Al cargar el camión, los lectores fijos validan cada canasta contra la orden de la tienda. Y al regresar, Ode registra la devolución de canastas vacías por tienda, manteniendo un saldo: cuántas salieron, cuántas volvieron, cuántas faltan y dónde.

Conectado a su operación
Cada evento se amarra a sus documentos —orden de producción, albarán— así que la captura física alimenta sus sistemas en el momento. Ode no reemplaza su ERP: lo hace ver la realidad.
Por dónde empezar
Por un piloto en una ruta o un centro: etiquetamos canastas, conectamos un punto de lectura y usted ve el saldo y la caducidad apareciendo solos. Con eso medido, escalar es una decisión de negocio.