Pregunta incómoda: ¿cuántas canastas tiene su operación en la calle ahora mismo? ¿Con qué cliente? ¿Desde cuándo? Si la respuesta es «aproximadamente» — está pagando por no saberlo.
El activo que se va y no vuelve
El retornable sale lleno con el producto y debería volver vacío. A veces vuelve. A veces se queda en el cliente «mientras tanto», termina en otra ruta, o simplemente desaparece. Como ninguna unidad tiene identidad, nadie puede decir cuál falta ni dónde quedó — así que la pérdida se vuelve presupuesto: comprar retornables nuevos cada año se acepta como costo normal de operar.
Por qué la planilla no lo resuelve
- Se mueven demasiado. Cientos de unidades salen y entran cada día; anotarlas a mano es un trabajo de tiempo completo que nadie tiene.
- Sin identidad no hay saldo. «Salieron 40, volvieron 38» no dice cuáles faltan ni con quién están — solo acumula una diferencia que nadie puede cobrar.
- El conteo en cliente es imposible. Su inventario está repartido en decenas de puntos que no controla.
Cómo se controla con RFID
Cada retornable lleva un tag UHF de uso rudo — diseñado para golpes, lavado e intemperie — con un número de serie único. Portales de lectura en los andenes registran automáticamente qué unidades salen en cada ruta y cuáles regresan. Sin escanear una por una, sin digitar nada.
Con eso, el sistema mantiene lo que hoy no existe: un saldo por cliente y por ruta. Salieron estas 40 unidades específicas a este cliente; volvieron estas 38; faltan la 17 y la 23, desde hace 12 días.
Qué cambia en la práctica
- La merma deja de ser un número global a fin de año: es una lista de unidades, con responsable y antigüedad.
- El tiempo de rotación se vuelve medible — y gestionable: clientes que retienen, rutas que pierden.
- La compra de reposición se decide con datos: cuántas unidades existen, cuántas circulan, cuántas se perdieron de verdad.
Por dónde empezar
Por la flota de retornables más cara o la ruta que más pierde. Un piloto acotado — tags en un lote de unidades, un portal en el andén — mide en semanas si el saldo por cliente cuadra. Con la pérdida real cuantificada, el caso de negocio se escribe solo.
