En una flota, las llantas representan uno de los gastos operativos más altos — y casi nadie sabe cuántas tiene, dónde están ni cuánto han rodado. Con RFID y Ode, cada llanta deja de ser un consumible anónimo para convertirse en un activo con identidad, posición e historia.
Cada vehículo y cada llanta, identificados
Cada vehículo existe en Ode con su placa, su etiqueta RFID y su odómetro; y cada llanta, montada en su posición exacta por eje. La vista de llantas montadas muestra de un vistazo qué posiciones están completas y cuáles requieren atención.

La posición importa
No es lo mismo una llanta de dirección que una de tracción. Ode registra cada posición —eje, lado, interior o exterior— con la etiqueta, marca, medida y número de serie de la llanta que la ocupa. Una rotación deja de ser un recuerdo: es un evento.

La vida de la llanta, registrada
La bitácora de llanta guarda cada evento de su vida: montaje, rotación, inspección de profundidad, desmontaje, reencauche, baja. Con eso se mide lo que antes era invisible: costo por kilómetro, cuántos reencauches aguanta cada marca y dónde se están perdiendo llantas.

Por qué importa ahora
La trazabilidad por unidad de llanta es la base de los pasaportes digitales de producto (DPP) que la regulación empieza a exigir. Tener hoy la historia de cada llanta no es solo control de costo — es estar listo para lo que viene.
Por dónde empezar
Por un piloto en parte de la flota: etiquetamos las llantas, registramos su posición y su historia, y usted ve el costo por kilómetro apareciendo solo. Con eso medido, escalar es una decisión de negocio.